¿Por qué la Providencia?

¿Por qué "la Providencia"? Hay muchas cosas que los cristianos católicos creyentes no solemos tener en cuenta, como que, frente a la importancia que algunos dan al destino, a lo que va a ocurrir, a querer controlar nuestra vida o que suceda lo que queremos que ocurra o que no ocurra, la Providencia actúa de forma inesperada, creando situaciones o acontecimientos que ni siquiera nos imaginábamos. Yo procuro tener en mi vida presente a la Providencia para aceptar quién y qué soy: una persona mortal y limitada, pero en continúo proceso de cambio y en camino.
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25/3/21

Por un carguero atascado, sufrimiento para todos...

 

Vaya por delante que no estoy en contra de la globalización: es lo que hay y punto. Pero pienso que sigue estando gestionada pésimamente por parte de todos nosotros, la humanidad. Porque la globalización, y una vez más lo demuestran los tiempos recientes, es como la bolsa financiera: para lo malo, la sufrimos todos (como cuando caen los índices bursátiles); y para lo bueno, sólo ganan unos cuantos (como cuando suben las acciones). O como el petróleo: ¿Por qué, cuando sube el petróleo, lo pagamos todos y, cuando baja, no lo notamos?

Ahora un carguero atravesado en el Canal de Suez provoca un daño mundial que afectará a todos... Como si no tuviéramos bastante con la pandemia, la cual, por cierto es otro ejemplo de lo mal que llevamos ser un solo mundo: Qué rápido se expande por el mundo y qué lentas llegan las vacunas (decenas de países, pobres, claro, aún no han empezado siquiera a tratar a los suyos). Qué rápidos somos para lo malo; qué lentos somos para lo bueno.

Aunque hay muchas variables, muchas circunstancias y muchas consideraciones, yo tengo claro cuál es el principal problema que tenemos: Cada vez estamos más lejos de Dios, cada vez nos endiosamos más a nosotros mismos, cada vez tenemos menos en cuenta al prójimo, cada vez nos preocupamos más por nosotros mismos, por nuestro egoísmo y caemos en el falso victimismo.

Con lo claro que lo dice el Evangelio...

“Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros; igual que yo os he amado, también vosotros amaos unos a otros. En esto conocerán que sois discípulos míos: en que os tenéis amor entre vosotros” (Jn 13,34).

Muchas gracias por leer esta reflexión personal, que Dios nos guarde, nos bendiga a todos y nos dé mucha luz (que falta nos hace), y nosotros le sepamos dar a Dios el sitio central que debemos darle en nuestras vidas, para un mundo mejor. Que así sea.

24/1/21

Una cruz es una cruz

 

A veces, me pregunto para qué me sirve saber que un kilt es la típica falda escocesa… ¿Qué le aporta a mi vida? ¿Para qué lo necesito? Cuántos conocimientos, cuántos datos inútiles tenemos almacenados en nuestra sapiencia.

Pero luego me pongo triste con la gente que no sabe lo que significa una cruz y la confunde con cuestiones ideológicas, sectarias o la asocian con los que han hecho mal en el pasado, escudándose en ella o, incluso en el presente, aún la siguen malinterpretando.

Porque lo que significa una cruz (cualquier cruz) es salvación, es liberación, es amor y es vida, porque todo ello fue lo que quiso hacer Cristo por nosotros, por sus enseñanzas, por su pasión, por lo que murió ascendiendo por la cruz y por lo que resucitó, para demostrarnos que podemos y debemos enfrentar y sobrevivir al mal, al pecado, a todo lo que nos oprime y nos impide hacernos plenos.

Hermanos en la fe, esto va por todos nosotros, que somos y nos sentimos Iglesia. Dejemos ya las actividades culturales y sociales, de gestos, de actividades llamativas y complejas, difíciles de organizar y costosas... Y evangelizamos. Hablemos claro de la Cruz, de Cristo, de Dios, de la Fe, de la Iglesia… Y en la medida de lo posible, llevémoslo también a nuestras vidas, de la forma más sencilla y llevadera posible. 

I Carta a los Corintios 1,17: Pues no me envió Cristo a bautizar, sino a anunciar el Evangelio, y no con sabiduría de palabras, para no hacer ineficaz la cruz de Cristo.

Muchas gracias por leer esta reflexión personal, que Dios nos guarde y bendiga a todos.

13/9/20

Me rindo ante la sencillez y la humildad

Imagen de cathopic.com

Una misa dominical, un templo, en la que se encuentran personas que dejan claro que no tienen formación cristiana y van muy arreglados para ir a un “banquete” o una “celebración posterior”…

Previamente a la consagración, el sacerdote celebrante advierte que llega el momento culminante de esta ceremonia, por el cual Dios baja para estar presente entre nosotros, ocasión para compartir el Cuerpo de Cristo y su Sangre, y que debemos actuar con el respeto necesario (para evitar posible debate teológico, no son palabras textuales).

Y comienza el rito de consagración; yo estoy en los últimos bancos y, porque todo ello está en mi campo de visión, contemplo la siguiente escena:

La mayoría de los que participamos en la eucaristía, nos arrodillamos, pero los que asisten en los primeros bancos como “invitados”, demostrando su nula formación cristiana, con cierta indiferencia en su postura (incluso girando la cabeza hacia los lados o hablando levemente), se mantienen de pie, como si no fuera con ellos o no quisieran estropear sus modelitos (hablo de hombres y mujeres, no ancianos, sino jóvenes y algún adulto de mediana de edad; si fueran personas de avanzada edad, se podría decir que no pueden arrodillarse).

“Pero eso es algo normal”, puede estar pensando quien lee este texto… Y es cierto, sí… Pero lo grande y lo hermoso, lo impactante, conmovedor y estremecedor, viene ahora.

Mientras esas personas, jóvenes, imagino que con estudios y hasta con carreras universitarias, bien vestidas y emperifolladas, permanecen de pie, justo delante de mí, en el banco anterior, un joven que, por sus rasgos faciales, mostraba ser síndrome de Down, permanecía arrodillado desde que comenzó este rito, y no sólo se conformaba con eso si no que, estando arrodillado, le hacía gestos al hombre que tenía al lado (elegantemente vestido, presupongo que familiar suyo), indicándole con el índice derecho que se arrodillara también. El hombre declinó, aunque el joven lo intentó dos veces, llamando su atención levemente.

Me rindo, una vez más en mi vida, ante la grandeza de la sencillez, frente a la imagen, el orgullo o la prepotencia. Cuántas benditas almas sencillas nos faltan (y no hablo de cuestiones genéticas, sino en general), frente a cuestiones estéticas, falta de formación, egoísmo, orgullo e hipocresía, vanidades varias.

Me estremecí viendo todo aquello, porque aunque yo estaba participando de la Eucaristía, siguiendo el ritual, podía ver a la vez al Señor, a los que se arrodillan fielmente, a los que no se arrodillan (por los motivos que sean), y aquel que, humildemente, se arrodillaba e invitaba a arrodillarse.

Que Dios le siga bendiciendo con mucha fuerza a aquel que evangeliza con el corazón, desde la sencillez de su vida y también a todos los fieles, y dé mucha luz a todos aquellos que, aun teniendo la oportunidad en la propia eucaristía, no son para ver al Señor en sus vidas.

Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios (Mateo 5,8).

Muchas gracias por leer esta vivencia personal, que el Señor nos guarde a todos.

29/4/20

Cristianos, centrémonos en lo nuestro

No soy vidente, ni místico, ni profeta, ni parecido a nada de eso... Pero viendo con mis ojos las noticias y lo que ocurre, los signos de los tiempos, estamos en un momento de claro predominio de la caridad y de la oración.

Lo tenemos en el Evangelio: “No juzguéis y no seréis juzgados” (Lucas 6, 36-38), aprendamos a perdonar, a disculpar los defectos y errores de los demás, que es una tarea ardua y difícil. Ya está bien de celos y envidias, cuando somos una religión de Amor, de la Buena Nueva que nos trajo el Evangelio, de la esperanza en la Salvación. Preocupémonos por lo más acuciante, que es tanta necesidad como hay en nuestros prójimos, tanto desempleo, tanta falta de ingreso, tanta falta de condiciones para una vida digna, de los sin hogar y sin techo, de los emigrantes hacinados en centros o malviviendo como pueden, de ancianos solos, de maltratos… Y si no podemos aportar económica o materialmente, hagamos por orar y por concienciar a otros.

Como cristianos, centrémonos en lo nuestro: “Id al mundo entero y predicad el Evangelio”, dejemos de tirar piedras, vayamos más allá. Muchas gracias por leer esta reflexión y por ser como los pontífices, constructores de puentes. Dios os guarde a tu familia y a ti.

16/2/20

Ruido que da vida


Admirada Ana, hermana en la fe:

Espero que este sábado 15 de febrero de 2020 haya sido, efectivamente, un día muy especial en tu vida, en la de tus hijos y familiares, y en la otra vida de tu esposo. Hermosísimas las palabras que te han dedicado y maravillosa la presencia de seres queridos, amigos, allegados y demás personas que han querido acompañarte en la presentación de tu primer libro.

Pero habría que reclamar una petición de perdón de todos los que han faltado y también las de todas aquellas personas que no han sabido apreciar uno de los grandes valores de tu vida: la transmisión de la fe. Y curiosamente, esto también tiene una gran relación con el título de tu libro: Benditas sean todas las palabras, todo el “ruido” y “jaleo”, todos los esfuerzos, hechos, gestos y acciones por no guardar silencio y querer transmitir tu fe, la fe compartida con tu esposo, la fe dada a conocer a tus hijos y a todas aquellas personas que has podido a través de catequesis, charlas, formaciones, reuniones y experiencias varias. Gracias, muchas gracias por todo ese ruido, ese jaleo para dar y compartir vida.

Y este que habla lo hace con razón, como la de haber estado cinco años de catequesis de Confirmación, con tu esposo y contigo. En esta mañana, en ese acto, se me venían a mi memoria las catequesis en el antiguo salón de la Parroquia de San José Obrero y luego, en el salón de la casa parroquial de San Juan Bautista. Cuántos buenos momentos aquellos.

Muchas gracias, Ana, aunque te etiqueten sólo como “buena persona” y con otros estupendos valores humanos y sociales, tú eres por encima de todo ello, hija de Dios, seguidora de Cristo gracias a la Santa Madre Iglesia, un testimonio de su Amor para con nosotros. Benditos sean tus hijos, tus familiares y seres queridos, bendito sea tu esposo en la otra vida y bendita sea tu alma. Los mejores deseos para con este libro y para con todo lo que venga después, que Dios te siga bendiciendo con mucha fuerza.

Estas bienaventuranzas (Mateo 5,3-12) se reflejan en ti:
"Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra.
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.
Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
Bienaventurados los pacíficos, porque ellos serán llamados hijos de Dios".

28/8/18

La desaparición de El Correo TV, advertencia al mundo cofrade



No supe realmente cuáles fueron los motivos (imagino que económicos), que causaron el cierre de la emisora local El Correo TV, pero la apoyé, porque lo hicieron los medios de información diocesanos y sacerdotes y laicos de prestigio, muy respetables para mí. Durante un tiempo aquella emisora, alternaba programas locales, con emisiones de salidas procesionales; en los últimos tiempos, creo que sólo emitía propiamente las procesiones. ¿Pero dónde dejaba lo que da sentido a esas procesiones: los sacramentos, la oración, la comunidad cristiana, la fe? Creo que no le daba sitio.

A veces, pienso que ese riesgo también lo corre el mundo cofrade, sobre todo, cuando se centran los objetivos y los esfuerzos en sacar imágenes, en procesionar, en cumplir con tradiciones o en hacer actividades sociales, aunque incluyan aportaciones caritativas, pero obviando durante el año esforzarse en aquello que, verdaderamente, le da sentido a la devoción: participar de los Sacramentos, de la oración comunitaria e individualmente, ser parte de la Iglesia, de las comunidades cristianas y profundizar en la fe, a través de la formación, de retiros y ejercicios espirituales, que amplíen las miras y las metas como cristianos católicos, como creyentes.

Traigo a colación todo esto por algo que ya había oído en otras ocasiones (demasiadas veces más de lo que preferiría haberlo escuchado), con lo que ha expresado un personaje público, haciendo una separación entre la Iglesia (el Santísimo Sacramento que es Cristo; sacerdotes consagrados que se entregan a los demás, recordándonos a Jesús; templos que facilitan el encuentro con Dios; advocaciones marianas que viven y se desarrollan en congregaciones…), y la Semana Santa (¿tradición del pueblo?, ¿hechos culturales?), obviándole todo sentido y base religiosa, para dejarla en manos de la “emoción”, el “sentimiento” y las bellas fotografías.




Quiero terminar con una sencilla oración del Evangelio: “Señor, que vea” (Lucas 18,41), y ojalá que, con estas palabras, también provoque reflexión entre algunos de mis hermanos. Muchas gracias por su atención al leer este mensaje y que Dios nos bendiga a todos.

Y como buen ejemplo de esperanza, dejo estos tweets que responden al anterior:




14/3/18

¿Por qué humanizamos la fe en vez de hacerla más trascendente?


Este 13 de marzo de 2018 ha sido el quinto aniversario del inicio del Pontificado del Papa Francisco y, felicitándole, a él y a todos los que nos consideramos Iglesia, porque nos sentimos parte de ella, vengo a recuperar una vieja controversia que, por desgracia, no deja de escucharse de vez en cuando…

“A mí el que me gustaba era Juan Pablo II”… “Qué desgracia tener a Benedicto XVI como Papa”… “Me identifico con Benedicto XVI, pero no con Francisco”… “Qué gran Papa es Francisco” (“pero no le hago ni caso”… esto último no suele decirse).
Igual pasa con lo local… “A mí me gustaba Monseñor Amigo, por su cercanía y sencillez; paso de Asenjo”… Y con los sacerdotes: “No voy a misa, porque no me gusta el párroco”… E incluso dentro de los grupos parroquiales, los movimientos diocesanos y las órdenes religiosas, cuando no estamos de acuerdo con quien temporalmente (pues todos estamos temporalmente en esta vida), esté con las responsabilidades de guiar y servir a los demás.

Y quiero aclarar que, en todos y cada uno de los que menciono expresamente, no han hecho ningún mal a nadie, sino que, sencillamente, es que no le gustan a la persona que piensa aquello o que no está de acuerdo. ¿Por qué humanizamos la fe en vez de hacerla más trascendente?

La respuesta está lectura tan frecuente en los ciclos de lectura del Evangelio: Primera Carta a los Corintios 1,10-17:
“Os ruego, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que os pongáis de acuerdo para que no haya divisiones entre vosotros, sino que conservéis la armonía en el pensar y en el sentir. Os digo esto, hermanos míos, porque los de Cloe me han informado de que hay discordias entre vosotros. Me refiero a eso que unos y otros andáis diciendo: 'Yo soy de Pablo', 'yo de Apolo', 'yo de Pedro', 'yo de Cristo'... Pero, ¿es que está dividido Cristo? ¿Ha sido crucificado Pablo por vosotros o habéis sido bautizados en su nombre? […] Porque Cristo no me ha enviado a bautizar, sino a evangelizar, y esto sin hacer ostentación de elocuencia, para que no se desvirtúe la Cruz de Cristo”.

Según mis vivencias, yo creo (puedo estar equivocado), que hago las cosas que hago por Cristo, como Iglesia, porque creo que es necesario, sobre todo, cuando nadie o casi nadie más las hace.

Le pido a Dios la salud y las fuerzas para seguir adelante, como Iglesia, con más conversión, profundizando en la fe (personal y comunitaria), y te doy las gracias por tu atención al leer este mensaje. Que nuestro Padre nos bendiga y nos dé mucha Luz de Cristo, con el Espíritu Santo, para compartir con los demás.
¡Felicidades y que Dios bendiga al Santo Padre!
  

26/11/17

Agua, vida y oración

Hay quien se ríe de que se pida por la lluvia y es de las cosas que, se podría decir, "demuestra que la oración no sirve para nada", porque no se obtienen los resultados deseados (la propia lluvia). Pero yo me pregunto: ¿Oramos de verdad por ello? ¿Confiamos verdaderamente en la acción de un ser superior? ¿Nos merecemos esos resultados que esperamos? ¿Hacemos porque en realidad llueva o, por contra, no ayudamos al medio ambiente, además de emplear la oración?

Muchas preguntas, pero sí tengo certezas: En la vida, estoy invitado, pues no he decidido dónde, cómo y cuándo nacer; y tampoco decido dónde, cómo y cuándo morir (salvo que no respete mi propia vida, un pecado muy grave). Y si no controlo lo importante, ¿cómo voy a controlar la naturaleza, cómo no voy a creer en Dios, Alguien que me supera y que no puedo comprender con mi limitado entendimiento?


Vivimos momentos difíciles en materia de vida, pero los cristianos estamos llamados a superarnos, a esforzarnos más y siempre podemos pedirle a Dios que nos aumente la fe.

Visitar este enlace un artículo sobre los momentos difíciles

Y aunque no le veamos los resultados a la oración (o eso se pueda llegar a pensar), siempre es útil: nos hace respetar el mundo, la Creación, al prójimo; nos conciencia sobre lo importante, a través de intercesiones, acciones de gracias, peticiones y bendiciones; nos une con otros creyentes (Mateo 18,20); nos iguala ante Dios y nos hace sentirnos queridos (Mateo 6,9-13).

Por lo expuesto, no perdamos cualquier oportunidad útil para orar. Alabado sea el Señor. Muchas gracias por leer esta reflexión y que Dios nos bendiga a todos.

23/7/17

Vida en domingo

Para mí la cruz es un camino de vida, esperanza, ilusión y fuerza en esta vida de tantas distracciones, ocupaciones, responsabilidades, problemas y conflictos. Para mí, ver la cruz es alegría de encuentro con el Señor, de saber y sentir todo lo que Él dio por nosotros, para transmitirnos el Amor de Dios. Para mí, la cruz es un símbolo de lo mejor del ser humano y la posibilidad de un mundo mejor, para mi cuerpo y para mi alma. Para mí, la cruz es entrega, esfuerzo, compromiso, valor y espíritu de superación.

Por todo ello y por mucho más, te invito a asistir este domingo a participar de la eucaristía o que, si puedes, invites a alguien de tu familia o de tu círculo cercano de amistades, para que pueda también descubrir todo eso y mucho más, para que pueda conocer a Cristo, para que pueda saber del Amor de Dios, para encuentre el Camino, la Verdad y la Vida.

Muchas gracias por leer esta reflexión, basada en esa foto, en esa vista que pude contemplar hace unos días, frente a tantas distracciones y elementos por delante de mí. Agarrémonos a nuestras cruces de cada día y sintamos con más fuerza el Amor de Dios. Que nuestro Padre nos bendiga a todos.

24/6/17

Esta tarde es tarde de vida en la fe


Querido hermano creyente de San Juan de Aznalfarache:

Esta tarde, no es tarde de “ver”, no es tarde de “andar sin ton ni son”, no es tarde de “disfrutar”, no es tarde de “comenzar o seguir una tradición”. Es tarde de oración, es tarde de meditar, es tarde de interiorizar y profundizar en la Palabra de Dios, es tarde de fe, es tarde vida en la fe. Es tarde de acompañar al mismísimo Cuerpo de Cristo, haciendo una genuflexión (arrodillarse o, al menos, inclinar la cabeza), como forma de respeto, de reverencia, si pasamos o pasa a nuestro lado. Es tarde de pensar en quién fue nuestro Patrón (un profeta, el último profeta antes de Jesucristo, el que anunciaba a Dios y la necesaria conversión para acercarnos a nuestro Padre). Y es tarde de recordar la ternura de nuestra Madre, de recordarnos que Ella nos invita a seguir a su Hijo, a hacer lo que Él nos decía que hiciéramos, como en las bodas de Caná.

Y esto es todo el año, no sólo un rato de procesión; y para quienes no lo pisan, que esta procesión es una invitación a volver al templo, a la casa de Dios, a un lugar común donde desarrollarse más plenamente, donde fortalecer la mente, el corazón, el espíritu y el alma. Porque Dios quiere lo mejor para nosotros, porque Cristo vino para mostrarnos a nuestro Padre, porque María quería que siguiéramos a su Hijo, y porque San Juan Bautista quería que fuéramos verdaderos hijos de Dios y nos convirtiéramos a su Amor.


Bendito día de San Juan Bautista tengas, tú que lees este mensaje (muchas gracias por hacerlo), y, sobre todo, participa de la Eucaristía, a las 19:00 h., que en el templo está Cristo.

4/5/17

El egoísmo virtual también mata la fe

Lo de que el egoísmo, la falta de solidaridad, de caridad o de compartir, mata personas, es algo más que obvio, por lo que, en esta reflexión, voy a entrar en la segunda parte de esta imagen: El daño que hace el egoísmo, el egocentrismo o querer tener un protagonismo que no se tiene, centrado en las redes sociales.

Desde la Iglesia Católica, de la que formo parte como creyente, quiero agradecer de corazón a todos aquellos hermanos y hermanas en la fe que se esfuerzan por mostrar la universalidad de la Iglesia de la que formamos parte, esa riqueza de dones, carismas, agrupaciones, acciones y entidades que, desde diversas circunstancias y formas de entender el Mensaje del Amor de Dios, procuran comunicárselo a los demás.

He visto y tengo muy comprobado en perfiles de Twitter, como aquellos que se centran sólo en una entidad, agrupación o carisma, acaban cayendo, por muy importantes que se crean, por la propia soledad en la que se acaban metiendo ellos. Sin embargo, aquellos que no solo difunden el “trocito” de Iglesia del que forman parte, sino que además, hacen promoción de uno o más “trocitos”, de actividades diocesanas que nos incluyen a todos, o de mensajes dirigidos a todos nosotros, creyentes que compartimos a Jesucristo y la misión que nos encomendó de dirigirnos a toda la humanidad (“Poneos en camino, haced discípulos a todos los pueblos y bautizadlos para consagrarlos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo”, Mateo 28, 19), seguirán creciendo y encontrando fuerzas y aliento para seguir difundiendo su Mensaje.

Muchas gracias de corazón a todos los que os animáis a seguir construyendo el Reino de Dios con esa unión que Él nos pide como hijos suyos; y a aquellos hermanos en la fe que puedan leer este texto y que aún no se hayan dado cuenta de la verdadera riqueza de la Iglesia, en nuestra universalidad y multiplicidad de dones y carismas por la fe que contienen, les ruego que se animen a compartir una o varias realidades de otros hermanos, a conocerlas y difundirlas, para ser también más plena y profundamente Iglesia. Muchas gracias por atender este mensaje y que Dios nos bendiga e ilumine a todos.

Para saber más (especialmente, desde el artículo 830):

7/1/17

La Cruz ante el Sagrario

Con esta foto, he intentado reflejar todo lo que he visto en mi oración antes de la eucaristía de hoy. Pero la verdad es que es muy difícil de explicar: delante, ese símbolo - la Cruz - de sufrimiento, de entrega, de sacrificio, de dar la vida por todos nosotros, por toda la humanidad, haciendo hasta el último momento de Su vida por lo que más se le reconoce, por su ejemplo; detrás. esa fuente de vida - el Sagrario - donde está Cristo Vivo, el lugar más importante del templo con el contenido más valioso y significativo, porque se comparte con todos nosotros, porque Él instituyó la Eucaristía (Evangelios de  Lucas 22, 14-23 y Juan 6, 51-59).

Mis ojos se movían de uno a otro, buscando donde sentirme más identificado: "Sé de la suma importancia del Sagrario, pero la Cruz es algo tan grande"... Y lo que concluyo es cómo de difícil es explicar y transmitir la Fe, porque se basa en un conjunto de conocimientos, emociones, vivencias y sentimientos, que son personales, pero necesitan ser compartidos en comunidad y durante toda la vida, aumentándola y profundizándola.

Bendido sea Dios, sea por siempre bendito y alabado. Gracias por leer esta reflexión y, si usted también puede, participe mañana domingo también de la Eucaristía, de ese gran encuentro de hermanos, de hijos de un mismo de Dios.

28/7/16

Que Dios nos perdone a todos

Me parece muy triste el cruel asesinato del sacerdote francés Jacques Hamel el pasado 26 de julio de 2016, junto a las importantes heridas a al menos un feligrés más, en una parroquia de Francia; siento que es muy triste ver la poca repercusión que tiene este hecho en los medios de comunicación y en las redes sociales, que se llenan de indignación con otros asesinatos en zonas céntricas, aeropuertos o zonas costeras...

Creo que es muy triste que muchos ya no se acuerden, o mejor dicho, nadie, parece recordar la matanza en la Catedral de Bagdad el 31 de octubre de 2010, en la que cayeron dos sacerdotes y más de 50 feligreses, así como tantísimos asesinatos que hay de misioneros y religiosos en lugares de África, América y Asia. Y es que la religión más perseguida en el mundo es el Cristianismo, por los valores de amor, libertad y justicia que aporta al ser humano.

Pero siento que es aún mucho más triste que los que nos decimos cristianos y que no estamos perseguidos, no se nos note en nuestro día a día, llevando la Palabra de Dios con más fuerza ante estos hechos de persecución y hostigamiento. ¿Qué es lo que nos falta para compartir de verdad el Mensaje de Amor que Cristo nos trajo al mundo?

"Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros?" (Carta a los Romanos 8, 31). ¿Pero nos lo creemos?

Muchas gracias por su atención al leer este mensaje y que Dios nos bendiga e ilumine a todos con mucha fuerza.

18/4/16

Yo soy Iglesia y soy Iglesia...


Yo soy Iglesia y soy Iglesia, a pesar de los errores y de los fallos, de los pecadores y desaciertos de quienes nos consideramos como hermanos, hijos de Dios y que nos encontramos siendo y sintiéndonos Iglesia…

Soy Iglesia
- Con el Papa,  esté más o menos en consonancia con cómo nos explica el Evangelio y su forma de llevarlo a la práctica, a pesar de que sea más o menos fotogénico, pues es el representante de Cristo en nuestro tiempo, del Amor de Dios.
- Con mi Obispo, como pastor que, con la mejor intención y en el nombre del Amor de Dios, procura guiar a grupos tan heterogéneos y diversos como los que solemos formar la Iglesia. Y al pobre, sea quien sea, me consta que no solemos ponérselo fácil.
- Con el clero, con toda esa bendición de sacerdotes de vocación que ofrecen su vida, su testimonio, su compromiso, su esfuerzo y todos los dones que a cada uno de la haya dado, para servir a los demás a partir del Amor de Dios, como mejor piensa que puede hacerlo.
- Con religiosas y religiosos, monjas y monjes, frailes, seglares consagrados, etc., que entregan su vida por Cristo a partir del carisma con el que se sienten identificados, gracias al Amor de Dios.
- Con misioneros y misioneras que intentan llevar a Cristo en los lugares más difíciles, con los más necesitados y más queridos por Dios, pero desde la cercanía a la Iglesia.
- Con el humilde y sencillo voluntario o voluntaria, comprometidos con Cáritas, Manos Unidas y demás ONG católicas, que intentan llevar dignidad a la vida de otra persona, gracias al Amor de Dios y desde la Iglesia.
- Con el/la catequista de niños, jóvenes o adultos que quiere abrir el corazón de quienes le escuchan, para que sientan y compartan también el Amor de Dios, en la comunidad parroquial o en su congregación, dentro de la Iglesia.
- Con la persona de pastoral de la salud, que visita a ancianos, enfermos, impedidos o desvalidos, aportando esperanza, compartiendo algo de alegría o, sencillamente, acompañando un ratito con la mejor intención a esa tercera persona, a través del Amor de Dios.
- Con todos los miembros de hermandades, movimientos, órdenes religiosas y demás organizaciones y asociaciones que, desde dentro de la Iglesia, y a partir de esta, intentan llevar el Amor de Dios a los demás y compartirlo a través de los sacramentos y de la oración.
- Con cofrades, romeros, devotos, místicos, peregrinos, rocieros, capillitas, ermitaños, profetas… Que a través de una o varias advocaciones de Cristo y de María, quieren llevar a su vida y a la de los demás el Amor de Dios.
- Con todos los que quieren sentirse igualmente Iglesia, hijos del Amor de Dios, independientemente de las diferencias interpersonales de edad, raza, sexo (y admito más de dos, por cuestiones genéticas), ideología, cultura, tradición, circunstancias o condiciones sociales, y que están verdaderamente comprometidos de corazón, a través de su grupo pastoral o con su comunidad parroquial o comunidades y, por tanto, con Cristo, con la Iglesia.

No estoy y no estaré con aquella personas o grupos de fariseos (descripción en el Evangelio de Mateo, capítulo 6, por ejemplo), engreídos e hipócritas que, en la actualidad, proclaman cómo tiene que ser la Iglesia, cuando lo único que quieren es ser protagonistas o imponer una forma de pensar, porque a esas personas es lo que les gusta o les sirve para justificar sus vidas.

Admiraré y procuraré seguir el ejemplo de los sencillos y humildes de corazón, que hacen la labor que Dios les encomienda por Amor a Dios y a los demás, que guardan el debido respeto a los Sacramentos, a la Oración y a la Iglesia, que es para mí, por encima de todo, un sentimiento de unión entre seguidores de Cristo Jesús, gracias al Amor de Dios.

Tengo muy claro que, si la Iglesia cambia o no, será obra del Espíritu Santo, no obra de un conjunto de hombres, que quieran imponer una doctrina o una ideología.

Muchas gracias por leer esta reflexión y que Dios nos bendiga con mucha fuerza a todos. Falta nos hace, cuando hay quien aún no tiene clara cosas tan sencillas como la que aquí se expone.


25/11/15

El creyente católico no concibe el maltrato


El creyente católico no concibe el maltrato

En un presunto informativo de televisión, mientras estaban con el corte sobre el día contra la violencia de género, la voz en off llega a decir que “el maltrato no entiende de raza ni de religión”… Me quedo patidifuso e indignado por que un medio de comunicación nacional se transmita semejante falsedad.

El cristiano católico de verdad, creyente en el Amor de Dios, defiende la vida y el respeto hacia los demás: “Amad a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo” (Mateo 22, 34-40)". ¿Se puede decir más claro? Creo que no.

El cristiano católico, que lee la Palabra de Dios, que es miembro de activo de la Iglesia Católica, que participa de los Sacramentos, que vive la oración en su fe personal y en la comunitaria y que, día a día, es coherente con todo lo que se proclama, no concibe, ni permite, ni forma parte de una actividad de maltrato o de violencia de género.

Yo tengo claro que, si hay maltrato, si hay violencia de género, uno de los principales motivos de por qué ocurre es porque hay alejamiento del Amor de Dios y de su Palabra. En mi opinión, otro de los factores que favorecen la existencia de maltrato es la educación ideológica y consumista que se da a las nuevas generaciones, con el fomento de la intolerancia a los que no piensen como ciertos partidos políticos y su ideario, frente a la cada vez menor educación en valores para convivir en sociedad.


Ojalá que algún día nuestros gobernantes, políticos y presuntos profesionales del periodismo lo tengan claro, porque en el Evangelio está muy, muy, muy claro desde hace casi dos milenios.

1/11/15

El problema no es Halloween o quienes atacan a la Iglesia, sino yo


Domingo, 1 de noviembre de 2015, Solemnidad de Todos los Santos. Tras varios días de dar mucho la vara con Halloween, ya esta “celebración” cultural inglesa y pagana acabó (sólo algunos retazos en los telediarios y en prensa y poco más), pero volverá el año que viene. Algunos católicos mostramos nuestra disconformidad por las redes sociales, se suspende en Cádiz un Rosario ante esta invasión (ver apéndice 1), el Obispado de aquella provincia suspende las fiestas para estas fechas de hermandades locales (apéndice 2), y ciertos partidos políticos se afanan “en echar tierra encima” (parece que lo hacen aposta en estas fechas), a todo lo que tenga “tufillo” a cristiano: sacramentos, cruces… (ver apéndice 3).

Pienso que es muy típico de esta sociedad del “bienestar” (término falso, que en realidad hace referencia al consumo, ya que sin poder consumir no hay bienestar), relajarse y dejar hacer, o mejor, que otros hagan las cosas por mí. Que otros sean los que solucionen los problemas, mientras yo me ocupo única y exclusivamente de los míos, que ya bastante tengo con lo que tengo.

Y es ahí donde creo que está el problema: Que no es Halloween y todo lo que como Halloween intenta apartarnos de Dios, de lo importante y trascendente de la vida, sino que soy yo el que me distraigo y no reacciono, no transmito qué es Verdad, Camino y Vida para todos.

Ante tanto menosprecio a Dios, a Cristo, a la Iglesia y a los Sacramentos, lo que concluyo es que el problema soy yo y no los demás, cuando me hago preguntas como las siguientes y no tengo muy claras las respuestas.

¿Cuánto y a quiénes hablo de Dios durante la semana? No sólo en Halloween, sino durante todo el año.
¿Qué hago por aumentar y profundizar en la fe y para que lo hagan los que me rodean (padres, hijos, hermanos y demás familia, novio o novia, amigos, compañeros…)?
¿Pido en oración realmente por la conversión de mis enemigos y los amo como hermanos, hijos de un mismo Dios?

Y toda solución la resumo en una sola cita: Mateo 5, 44: “Amad a vuestros enemigos y orad por quienes os persiguen”.

El problema no es Halloween, los partidos políticos y las ideologías anticristianas o las cosas que me apartan de Dios durante todo el año y a las que suelo prestar atención; el problema soy yo, a través de esta pregunta: ¿Qué hago durante todo el año por evitar que los míos y yo mismo no nos acerquemos aún más a Dios?

Y en la Iglesia hay muchas respuestas para evitar esa desidia del creyente cristiano, a través de la formación, la acción y la oración. Aprovechémoslas.

Muchas gracias por atender este mensaje, que Dios nos bendiga a todos con mucha fuerza para ser luz y sal de nuestros ambientes y entornos.

1.- Rosario suspendido en Cádiz
2.- Obispado de Cádiz prohíbe fiestas de Halloween a hermandades.
3.- Noticias de estos días, contra la Iglesia Católica, los sacramentos, las cruces y los religiosos.
http://www.abc.es/espana/abci-podemos-propone-suprimir-casilla-declaracion-renta-para-iglesia-201511010325_noticia.html

11/10/15

¿Qué es más malo, el capitalismo o las máquinas que dejan sin empleo? Basado en palabras del Sr. Stephen Hawking


Leo con interés este artículo basado en unas palabras del Sr. Stephen Hawking, que me he encontrado en las redes sociales: "Debemos tener miedo del capitalismo, no de los robots".

También aclarar que se trata de una matización de otras palabras suyas en meses anteriores: "Las máquinas podrían rebelarse contra el hombre en 100 años".

Robots, máquinas, capitalismo... Palabras que me sugieren muchos interrogantes. ¿Acaso es bueno el comunismo u otro sistema político y económico de gobierno? ¿No quedamos en que no son malos los robots, sino quienes los utilizan según para qué fines (como pasa, por ejemplo, con las pistolas)? ¿Tan poderosos nos creemos que serán las máquinas o el capitalismo lo que nos destruyan? Puede haber grandes catástrofes naturales, una enorme pandemia, una tercera guerra mundial, el fin de los recursos energéticos, un meteorito gigante que se estrelle contra la Tierra, una mancha solar que acabe con nuestra tecnología...

¿Es mala la tecnología? ¿Es mala la ciencia? ¿Es mala la religión? ¿Es mala la política? A estas tres últimas preguntas sí tengo muy clara mi respuesta: No es mala la tecnología, no es mala la ciencia, no es mala la religión, no es mala la política, sino la persona, según para qué fines utilice cada uno de los medios que tenga a su alcance. Por eso, yo entiendo que lo que no podemos continuar es alejándonos de Dios, porque ya Jesucristo dejó muy bien explicado cómo es mejor la convivencia y el estilo de vida. Por eso, la respuesta más acertada que veo para el artículo del Sr. Stephen Hawking es un sencillo versículo que  es toda una demostración de cómo comportarnos:

Jesús dijo a sus discípulos: "Qué difícilmente entrarán en el Reino de Dios los que tienen riquezas" (Marcos, 10, 21).

Según mi criterio, lo que es verdaderamente malo para la vida es alejarse del Amor de Dios. Y aprovecho para recordar este pensamiento (que yo sepa, propio, aunque seguramente alguien más lo habrá razonado): No hay enfrentamiento entre Ciencia y Religión, sólo hay enfrentamiento entre las personas que quieran tener ese enfrentamiento.

Muchas gracias por su atención al leer este mensaje, que Dios nos bendiga a todos.

8/10/15

Con los vellos de punta ante ciertos contrastes


Necesitaba pararme a escribir unos instantes, porque tras encontrarme un mensaje muy desacertado, instándome a “rezar por el Papa que en mala suerte nos ha tocado” (lo cual bloqueo inmediatamente, porque tal provocación, tal falta de respeto no debe llegar a más), veo en las redes sociales el asalto delincuente a una parroquia de Vigo. Pero se me ocurre bajar un poco más, ¿y qué me encuentro? Una invitación al Cursillo de Cristiandad.

Se me ponen los vellos de punta. Al comunicado de una buena noticia, le sigue, casi a continuación, una pésima noticia. Aunque el orden, en este caso sea al contrario (se ofrece el bien y se recibe el mal), el “obrar bien por mal” nunca ha tenido mayor sentido para mí.

No olvidemos nunca estas palabras:

“Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente. Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra; y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa; y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, vé con él dos. Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses. Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles? Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto”. (Mateo 5:38-48).


He aqui una pequña muestra de lo que hicieron los amigos de lo ajeno.... en nuestro templo parroquial hoy al mediodia. Quien parara esta delincuencia?
Posted by Parroquia Santiago el Mayor - Santiago de Vigo on Miércoles, 7 de octubre de 2015


Cursillos de CristiandadUna buena manera de prepararnos al Año Jubilar de la Misericordia que se abrirá el 8 de...
Posted by Parroquia Santiago el Mayor - Santiago de Vigo on Lunes, 28 de septiembre de 2015

Muchas gracias por atender este mensaje, que Dios nos bendiga e ilumine con mucha fuerza para poder transmitir aún más su Mensaje de Amor para con todos.

10/1/15

Yo no soy "Charlie Hebdo", pero no condeno ni juzgo, como nos dijo Jesús


Yo no soy "Charlie Hebdo", y no condeno ni juzgo... Copio textualmente estos versículos de La Biblia de La Casa de Biblia (1992, página 1557).

Contra la hipocresía (Lucas 6, 37-38).
No juzguéis y Dios no os juzgará; no condenéis, y Dios no os condenará; perdonad, y Dios os perdonará. Dad, y Dios os dará. Os verterán una buena medida, apretada, rellena, rebosante; porque con la medida que midáis, Dios os medirá a vosotros.

Les puso también este ejemplo:
-¿Puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán ambos en el hoyo? El discípulo no es más que su maestro, pero el discípulo bien formado será como su maestro. ¿Cómo es que ves la mota en el ojo de tu hermano y no adviertes la viga que hay en el tuyo? ¿Y cómo puedes decir a tu hermano: 'Hermano, deja que te saque la mota que tienes en el ojo', cuando no ves la viga que hay en el tuyo? Hipócrita saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás bien para sacar la mota del ojo de tu hermano.

Explicación a pie de página:
6, 37-42: Jesús no prohíbe apreciar las cosas con objetividad; lo que rechaza es que alguien usurpe la autoridad exclusiva que Dios tiene como juez (Sal 50, 6) y condene sin más al prójimo. El perdón es uno de los rasgos distintivos del discípulo (Lc 23, 34), y nace del perdón de Dios (Lc 15, 11-32). La misericordia del hombre para con sus hermanos encontrará como respuesta la misericordia de Dios (Lc 11, 4; Mt 6, 14-15).

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Por último, dejo estas preguntas para las que no tengo una respuesta clara:
- ¿Blasfema el que no conoce a Dios? Sí, probablemente, pero...
- ¿No habrá que tratar de mostrarle verdaderamente a Dios a quien blasfema antes que condenarlo?
- Y en cualquier caso, ¿quién soy yo para condenar a nadie, según las enseñanzas de Cristo?
- Si condenamos y juzgamos, ¿no estamos casi igual de desacertados que aquellos que matan o hieren "en el nombre de Dios"?